Thursday, 7 December 2006

El arte de Kate

El otro día mi consideración por Kate Moss subió como la espuma tras hacerme una sesión de fotos de estudio.
Las fotos salieron preciosas (luz, color, composición, fondo....) pero yo no salí ni de lejos como Kate Moss.
Por supuesto se que la ley de la conservación de la energía, en su forma de materia, impide que yo salga como Kate Moss... a lo que me refiero es que mis fotos estaban bien, pero mi expresión no era natural, mis ojos no brillaban y mi rostro tampoco expiraba la dulzura de Kate Moss.

Será que sin cocaína no es lo mismo, dijo el toro que mató a Manolete.....

Digan lo que digan, hacer de Kate no es tan fácil, y si has posado alguna vez, lo sabes.




Kate es la mejor, y ella lo sabe

Desde mi sesión de fotos, he estado dándole vueltas a si realmente la belleza está en el ojo del que mira, en el del artista que plasma la obra, o si realmente la belleza está tambien en el natural del que se copia.Así que dedico mi post cultural de la semana a tres famosas modelos.

La morena
La mujer morena más celebrada del mundo es, por supuesto, "La chiquita piconera". El cuadro es uno de mis favoritos: Una chica, sentada, a la lumbre de un brasero.Removiendo los picones (picones quiere decir carbones, por eso se llama "La chiquita piconera") mientras mira al espectador, con una mirada que es mezcla de miedo, incomodidad, frío o tristeza. Al fondo, adivinamos el paisaje de Córdoba. El cuadro es muy sensual: el brillo de las medias de seda, la falda subida mostrando la liga y el principio del muslo, y la camisa bajada con la manga por debajo de la axila. Sin embargo el rostro de la chica y la dulzura de las manos conservan una inocencia que no va nada con la pose de mujer fatal.

"Julio Romero de Torres pintó a la mujer morena, con los ojos de misterio y el alma llena de pena..."

Maria Teresa López posó para Julio Romero de Torres en 1930, cuando tenía 16 años. Julio Romero tenia 56. En su juventud lo había tenido todo: era de buena familia, rico, guapo, mujeriego y famoso, pero ahora estaba enfermo y vivía recluido en su casa de la Plaza del Potro en Córdoba. Ésos últimos años los pasó pintando a su vecinita Maria Teresa, a la que pagaba dos pesetas por sesión. Ella aparece en muchos otros cuadros ("La niña de la jarra", "Mujer cordobesa"...), con pose más dulce y relajada, pero "La chiquita piconera" es el más importante de ésos cuardos, porque además de ser su obra maestra, fué el último que Julio Romero pintó antes de su muerte.
María Teresa cuenta aquí cómo ser la modelo de Romero de Torres le trajo más mala fortuna que buena.Parece ser que el pintor intentaba abusar de ella y abrazarla durante las sesiones de modelaje, avances todos que ella resistió. Además se extendió el rumor de que la chica fué amante del pintor, y su padre y novio llegaron a golpearla por esta deshonra. Teresa cuenta que su novio exigió acostarse con ella antes del matrimonio para asegurarse que era virgen.
Hay una canción de Concha Piquer ("La chiquita Piconera") que dice abiertamente que el pintor estaba enamorado de su modelo.



El pintor la respetabalo mismo que algo sagrao


y su pasión le ocultabaporque era un hombre casao.


Ella lo camelaba con alma y vía


hechisá por la magia de su paleta


y al igual que una llama se consumía


en aquella locura negra y secreta.


Y cuando de noche Córdoba dormía...


y era como un llanto la fuente del Potro,una voz decía:


¡Ay, chiquita piconera,mi piconera chiquita!


Esta carita de cera a mí el sentío me quita.


Te voy pintando, pintando ar laíto der brasero


y a la vez me voy quemando de lo mucho que te quiero.


¡Várgame San Rafael,tener el agua tan cerca y no poderla bebé!


Ella rompió aquel cariño y le dio un cambio a su vía,


y el pintor iguá que un niño lloró al mirarla perdía.


Y cambió hasta la línea de su pintura,


y por calles y plazas lo vió la gente


deshojando la rosa de su amargura


como si en este mundo fuera un ausente.


cuando de noche Córdoba dormía...


y era como un llanto la fuente del Potro,el pintor gemía:


¡Ay, chiquita piconera,mi piconera chiquita!


Toa mi vía yo la dierapor contemplar tu carita.


Mira tú si yo te quieroque sigo y sigo esperando


ar laíto der braseropara seguirte pintando.


¡Várgame la Soleá,haber querío orvidartey no poderte orviá!






Nada más lejos de la verdad, pero con la cantante más famosa de España cantando los amores del pintor y la modelo de ésta manera, media España debió creer que la niña Piconera era una puta. Encima en la canción de Doña Concha, el pintor es un santo varón, y la niña una perdida.

Julio Romero lleva muchos años muerto como para defenderse de éstas acusaciones, pero no tenemos por qué no creer a una mujer que denuncia el acoso sufrido hace tantos años.
De hecho podemos imaginar qué es lo que hay detrás de la expresión de la niña en el cuadro. Una chica de 16 años, vestida como una puta, a la que un señor mayor y enfermo observa, y que tiene miedo del sobeteo que va a venir después de la sesión de pintura.Está incómoda.La blusa no se la colocado ella así, se la han colocado, y tambén levantado la falda...la pose no es natural, y la ropa no es natural.
Ésa es la expresión de la chiquita piconera y sin ésa expresión, el cuadro no sería lo mismo.


La pelirroja.


Éste es otro de mis cuadros favoritos. Robert Everett Millais captura el momento en el que Ofelia, la ex de Hamlet que se ha vuelto loca al verse deshonrada y abandonada por el príncipe, se ahoga en el río. Ofelia se deja mecer por las aguas, levantando las manos en un gesto de frío, aceptación y vacío. Las flores que Ofelia recogía antes de caer o tirarse al agua, aparecen flotando, y tienen un sentido simbólico.









Ofelia, mira como se la lleva el río....









Elizabeth Siddall, posó para Millais durante horas sumergida en una bañera de agua calentada por unas velas.Las velas se apagaron y Millais, absorto en su trabajo, no se dió cuenta. Lizzie, muy profesional, siguó posando cayendo muy enferma después. Lizzie padecía ya tuberculosis (que trataba con láudano), aunque la leyenda es que la contrajo durante el posado.El padre de Lizzie montó en cólera con Millais por el accidente y exigió que el pintor corriese con los gastos médicos de Lizzie.
La vida de Elizabeth Siddall es muy romántica, y la podéis leer en la Wikipedia: Descubierta a los 19 años en la sombrerería donde trabajaba, Elizabeth se convirtió en la modelo favorita de los pintores Pre-Rafaelitas, especialmente de Dante Gabriel Rosetti, con quien tuvo una turbulenta relación amorosa que duró más de 10 años. Lizzie no sólo era mona ; tenía talento y fué pintora (el retrato de la izquierda lo hizo ella misma) y poeta, además de la musa de Rosetti, quien nunca se dicidía a casarse con ella debido a su humilde cuna. De frágil salud murió a los 32 años de una sobredosis de láudano (¿suicidio quiza?).
Rosetti enterró sus poemas de amor en el ataúd de su amada, solo para desenterrarlos años después.Según la leyenda (probablemente falsa) Lizzie aún conservaba intacta su belleza, y su pelo rojo había crecido hasta inundar el ataúd....como en las novelas de Isabel Allende, ¿verdad?.

La expresión de Lizzie en Ofelia es de abandono y aceptación; la de alguien que flota, como por ejemplo, alguien que ha tomado láudano para tratar ataques de tos. Si alguna vez os han recetado un jarabe de codeína para la tos, sabéis de qué se trata :-).
Sin esa expresión, el cuadro no sería lo mismo.














Lizzie lo flipa en colores




La rubia.

La Venus más guapa tiene nombre propio. Simonetta Vespucci era LA GUAPA de Florencia en el año 1468.Casada a los 15 con un primo del tío Américo, Simonetta llega a Florencia y encandila a todos."La sin par", "La reina de la belleza", rubia y de ojos azules, se convierte en la amante de Giuliano de Medici (el hermanísimo de Lorenzo) y en la musa de Botticelli y de muchos más artistas florentinos. Simonetta muere a los 22 años, de tuberculosis. Boticcelli a su muerte, pedirá ser enterrado a los pies de su musa....como en las novelas de García Márquez...¡qué romántico!.







Simonetta, Miss Florencia 1468.


En éste cuadro, Venus es una mujer ideal, que se sabe venerada, joven y hermosa. No sólo es la dulce cara de la diosa del amor, sino también la de muchas de las Madonnas y los ángeles de Botticelli. Sin su cara, no tendríamos los ángeles de Botticelli.

Simonetta en todas partes: La Madonna del Magnificat

Está claro que sin Romero de Torres, Millais y Botticelli, no tendríamos ni Venus, ni Piconeras ni princesas Pre-Rafaelitas...pero es injusto quitarles el mérito a sus modelos.No es sencillo mantener una expresión natural y bonita, asustada o agónica, mientras alguien te está apuntando con un objetivo, o con una paleta y pinceles.

En el fondo algo del mérito es de las colegas de Kate.






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