Wednesday, 21 November 2007

Venceréis, pero no convenceréis

Probablemente conozcáis ya esta historia. Yo no la conocía hasta ayer en mi divagar por la Wikipedia, leyendo poemas de infantas, ignorante de mí. Pero la pongo aquí porque me parece muy interesante.

Miguel de Unamuno tenía 72 años en el año 1936 Era rector honorífico de la Universidad de Salamanca. Unamuno había nacido en Bilbao y pertenecía al 20% de vascos capazes de hablar y escribir en Euskera, aunque su pensamiento era totalmente opuesto al de su contemporáneo Sabino Arana. También había sido socialista y republicano, pero en el año 36, desencantado con el papel de la izquierda en la segunda república, veía con buenos ojos el golpe de estado de los militares liderados por el general Franco, y así lo hizo saber a la perpleja comunidad intelectual internacional. Unamuno pensaba que España se estaba convirtiendo en escenario de un drama internacional, donde los fascistas y comunistas europeos estaban a punto de inventar la guerra por proxy. El filósofo, escritor y poeta se preocupaba por España. Era un hombre desencantado y gruñón...os podéis hacer una idea.
Pero ya en julio del mismo año 36, primer mes triunfal, Don Miguel empieza a darse cuenta de que el golpe de estado que él pensaba iba a poner órden en la república intenta destruirla por completo.Sus amigos intelectuales de Salamanca han sido asesinados o están en la cárcel. Él mismo irá a pedir inútilmente clemencia para ellos a Franco.


El 12 de Octubre de 1936 (tercer mes triunfal), durante la apertura del curso académico y fiesta de la Hispanidad (que de aquellas se llamaba "Fiesta de la Raza"...buen rollito..), Unamuno preside la mesa en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, donde diversos ponentes, entre ellos Pemán (el de la "Infanta jorobadita", y también el de la letra facha del himno nacional) pronuncian inflamados discursos fascistoides ante un público sembrado de falangistas. El profesor Francisco Maldonado pronuncia un discurso en el que con el tópico de la "anti-España" ataca al País Vasco y a Cataluña "cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos".

Alguien gritó entonces el lema de la legión "¡Viva la muerte!".

El fundador de la Legión,
Millán Astray (menudo personaje... el fundador de la legión española, mutilado de guerra manco y tuerto, como recién salido de "La chaqueta metálica"), que estaba presente, responde con las consignas "¡España!"; "¡Una!", "¡España!", "¡Grande!" "¡España!""¡Libre!" coreado por la audencia entre las que un grupo de falangistas hacen el saludo fascista al retrato de Francisco Franco que cuelga en la pared. Menudo patio.









Unamuno, que permanecía callado, se levanta.

"Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo"-dice Unamuno señalando al arzobispo de Salamanca-"lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" Esto me suena lo mismo que, ¡muera la vida!’. Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Míllán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (... ) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada..."


Millán-Astray entonces porfiere el siguiente exabrupto:"¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!" siendo aclamado por los falangistas.
El escritor José María Pemán, nuevamente el de la "Infanta Jorobadita" y el himno nacional, escandalizado o conciliador, aclara: "¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". Hala, arreglado.
Miguel de Unamuno, entonces termina:

"Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."


Millán Astray, controlándose, grita: "¡Coja el brazo de la señora!", refiriéndose a Carmen Polo, la esposa de Franco, sentada al lado de Unamuno. Unamuno, sale de la Universidad escoltado .

Ése mismo día se solicita la expulsión de Unamuno como rector honorífico de la universidad. "...por España, en fin, apuñalada traidoramente por la pseudo-intelectualidad liberal-masónica cuya vida y pensamiento [...] sólo en la voluntad de venganza se mantuvo firme, en todo lo demás fue tornadiza, sinuosa y oscilante, no tuvo criterio, sino pasiones; no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas; quiso conciliar lo inconciliable, el Catolicismo y la Reforma; y fue, añado yo, la envenenadora, la celestina de las inteligencias y las voluntades vírgenes de varias generaciones de escolares en Academias, Ateneos y Universidades"
El propio Franco aplaude la actuación de Astray, considerando que "ha cumplido con su deber", y firma la destitución de Unamuno, quien a partir de ahora estará bajo arresto domiciliario. Triste, solo y desesperado.

El 31 de Diciembre de 1936, quinto mes triunfal, muere Miguel de Unamuno súbitamente en su domicilio, mientras charlaba con sus contertulios habituales.

Mirad qué bonita la reflexión de Antonio Machado acerca de la muerte del filósofo.
"Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo."

¿Qué os parece la historia? Quizá la conociéseis porque en aquel follón de los "papeles de Salamanca", el PP convocó una manifestación con el lema "venceréis, pero no convenceréis" que puso los pelos de punta a los nietos de Unamuno. O también os suene que en la película "La niña de tus ojos", cuando los nazis golpean al personaje de Antonio Resines, éste responde "venceréis, pero no convenceréis". O también Millán Astray os recuerde al personaje de Sergi López, en "El Laberinto del Fauno" (¿pensábais que no había gente así?). Incluso puede que la escena se parezca a una sesión de pleno del colegio de Harry Potter con Unamuno en el papel de Dumbledore, acosado por los malos malísimos mezclados con los menos malos y con los buenos del Ministerio de la Magia, tan extravagante puede parecer la confrontación entre dos personajes como Unamuno y Astray. En cualquier caso no fue ficción, sino realidad. Uno de los últimos actos de la muerte de la democracia en España.


Y es que un bando que mata a sus propios intelectuales no puede ser bueno....





4 comments:

J Villamota said...

Ese episodio histórico es uno de mis favoritos. Es uno de esos momentos de grandeza y valentía pura que muy raramente se encuentran en la historia de España. Es triste que no tenga el reconocimiento que se merece; debería ser el tipo de cosa que se les enseñe a los críos desde pequeños.

Es gracioso comparar la actitud de Unamuno con la de otros filósofos como Sartre.

Di said...

Me gustaría saber cómo conocías esta historia. ¿Lo mencionaron en las clases de historia del colegio?¿Quizá en las clases de literatura o filosofía, estudiando a Unamuno?

J Villamota said...

Mi profesor de filosofía del bachillerato nos la contó pero sin mencionar muchos detalles, simplemente contó sin mucho detalle lo que Unamuno le había dicho a Astray.

No recuerdo que dijera que esto lo hizo en las propias narices de Astray, en plena Guerra Civil y delante de la plana mayor de los sublevados, Franco incluido. De los detalles y la magnitud de la situación me enteré el año pasado leyendo en el libro de la Guerra Civil de Anthony Beevor.

Di said...

Solo una pequeña nota. Ésto no pasó en plena guerra civil, sino un mes después del alzamiento.

En fin, que dos meses bastaron para que Unamuno se diese cuenta (o le diesen cuenta) que iban a salir de Guatemala para entrar en guatepeor.