Thursday, 29 November 2007

nos gusta leer

Dicen en el Guardian, que hay que ver, que los niveles de lectura de los niños británicos de hoy en día son bajísimos, mucho más bajos que en los otros países con los que les gusta compararse.
A mí me gusta leer. ¿Desde siempre? No se, sí o sí y no. Me he parado a pensar, desde cuándo me gusta la literatura y por qué.

Desde cuándo sí que lo se. Desde segundo de EGB; y por qué también: por mis libros de lectura del cole, los libros de lectura de Santillana, que estaban llenos de dibujitos y poemas..."El lagarto y la lagarta" de Lorca, "La princesa está triste" de Rubén Darío, la "Canción del Pirata" de espronceda...y hasta el "Y yo me iré, y se quedarán los pájaros cantando" de Juan Ramón Jiménez. Y fragmentos, muchos fragmentos de grandes novelas de la literatura española...de "El Camino" de Delibes, de "El Quijote", de "El Lazarillo"....Y romances que hablaban de princesas moras y cautivas cristianas, "Amenábar Amenábar, moro de la morería"...y "tres cautivas me enamoraron en Jaén, Aixa Fátima y Marién"...

Y mira que mis profesores no lo ponían nada fácil. En mi colegio de suburbio madrileño de los 80, éramos unos cuarenta por clase. El libro de lectura era corto, y los profesores tenían que asegurarse de que todos los niños leían bien, en alto, así que en cada lección, los cuarenta niños leíamos la misma página del libro, en alto, uno a uno, por orden alfabético, por lo que el mismo fragmento se leía y releía unas veinte veces. Si era un poema corto, unas cuarenta. A los niños nos parecía aburridísimo.
Si eras de los primeros en leer, luego podías distraerte de la lectura, pero si no, tenías que estar atento, porque si la profesora te pedía leer y no sabías por dónde nos llegábamos, acababas con un castigo aún más tedioso que la lectura: copiar el repetido dichosos fragmento o poema unas cuantas veces.
Yo me dedicaba a hojear mi libro de lectura, y leer los siguientes textos...¡cosa que estaba prohibida!. La razón, explicada en voz alta por la profesora, y tan estúpida como leer el mismo texto veinte veces, era que si ya conocíamos el texto nos aburriríamos cuando nos tocase leerlo. Una vez pregunté en voz alta por qué leíamos los textos tantas veces. Muchos más niños se quejaron también. La profesora nos dijo que como éramos muchos, acabaríamos un libro en un sólo mes...¿y es que no hay más libros?. Antes de que el uso de la fotocopiadora se multiplicase, y con padres quejándose del precio de los libros de texto en cada reunión del APA de mi colegio suburbano, no había más que un libro que leer.Aunque fuese cuarenta veces.
Así que para dosificar mi libro, me dedicaba a aprenderme de memoria las poesías que venían. Y es que cuando dios repartió alfabéticamente los apellidos, a mí me dió uno de los últimos, así que siempre leía de las últimas. Bastaba con seguir la lectura a partir de la intervención de dos o tres personas por delante en la lista alfabética...obviamente.

Recuerdo que del tedio, legué a aprenderme entera la "Canción del Pirata" de Espronceda. Cuando llegamos a ella, la profesora sugirió que nos aprendiésemos los primeros versos y el que lo recitase sin equivocarse ganaría un premio. Cuando me vio distraída mientras mis compañeros memorizaban, le dije, que no me hacía falta aprenderla porque ya me la sabía entera. Cuando la recité hasta el último verso (aquel que dice éso de "....el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones, y del trueno al son violento, y del viento al rebramar....yo me duermo sosegado, arrullado por el mar "...jo, aún me acuerdo!), la profesora se quedó asombrada y decidió darme el premio a mí :-). Mi primer premio! No era una medalla (me encantaban las medallas), pero era un premio!.

El problema, es que el premio era un cómic y un poster del Ministerio de Defensa para conmemorar el "Día de la banderita", que de ésas, en mi colegio público y suburbano, se celebraba. Cuando mi republicano padre me vio leyendo un cómic que hablaba del orígen de la bandera española, con un poster con la bandera y el careto del Rey Juan Carlos en la pared, casi le da un yuyu. El póster y el cómic me duraron media tarde, porque mi padre me contó que aquello era propaganda fascista y me convenció para que retirase el poster. A mí me dio pena, porque fascista o no, era mi primer premio.

Así, como véis, mis educadores no insistieron en inculcarme un amor por la literatura. Mis profesores la convertían en algo aburrido, y mi padre me hizo saber que los premios literarios no valen nada.....

Tiempo después, en 6 de EGB, las clases de lectura desaparecieron, y lo más próximo fue una asignatura llamada "Lengua y Literatura", en la que usábamos un libro horrible de la editorial Edelvives. Había tres tipos de lecciones: Gramática, Historia de la Literatura, y comentario de texto. La gramática era un espanto.....memorizar adverbios, memorizar conjugaciones.......La historia era de lo más seca...fechas, nombres, generación de tal, generación de cual...y en los comentarios de texto, hasta los mismos poemas del libro infantil de lectura de Santillana se convertían en letanías de medida de versos, "Y-yo -me_i-ré-y-se-que-da-rán-los-pá-ja-ros-can-tan-do...." dando golpes en la mesa....uf!. Lo único que me gustaba del libro aquel, es que venían los nombres de las mujeres o las musas de los escritores (Zenobia, Phlis...)...as'i que me dediqué a aprendérmelas. Hay tan pocas mujeres en los libros de literatura...y Rosalía de Castro, que entonces salía en los billetes de 500 pesetas, parecía un tío en ellos.

En primero de bachillerato ya no había literatura: Lengua Española era exclusivamente gramática y más gramática. Uf!!
También ese año estuve muy malita, y en casa se me recetó "El conde de Montecristo", tan larga era la enfermedad diagnósticada. Me leí el Conde, y "Los tres Mosqueteros", y "Lo que el Viento se Llevó", y hasta "La casa de los Muertos" de Dostoievsky. Si que duró mi convalecencia, sí. Pero sobre todo evitaba los autores españoles, que me parecían, gracias a las clases de literatura española, un muermazo.

En segundo, sin embargo hubo un cambio: un libro, de Anaya, de Lázaro Carreter. Genial. Mi profesora de literatura era una pipiola recién licenciada que llegaba tarde o no aparecía por clase la mitad de las veces. La otra mitad, no era tan mala. Le gustaba la literatura y criticar a Lázaro Carreter, quien al parecer era bastante estricto con la asistencia y la puntualidad y le había dado un buen repaso en cierta ocasión (y todavía se preguntaba por qué).
El libro lo hizo todo....hablaba de fechas e historia, pero de otro modo...explicando las influencias europeas del autor.De la medida, pero expliacando las metáforas. Por primera vez se hablaba de Shakespeare, de Molière...de algo que no fuese España, aunque sólo fuese para encuadrar un texto español. Aquel verano, me leí el libro de texto entero, los fragmentos de textos, los poemas. Y es más, me leí algunos de los libros de los que hablaba, si me gustaba el fragmento o venían mencionados como obras principales contemporáneas al texto en cuestión (El Lazarillo, el Buscón...y Hamlet, Romeo y Julieta, McBeth....)

En fin, que después de todo esto, lo que quiero decir es que el amor a la lectura no se encuentra en el cole, ni en los padres, ni en los profesores, sino en los buenos libros.

A vosotros que os gusta leer, ¿qué es lo que hizo que os gustase leer?¿Algún libro en particular?Cómo recodáis las clases de lectura del cole?

4 comments:

Pipi said...
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Pipi said...

Yo tengo una madre maravillosa que se dedicaba a enseñarnos a leer antes de que el colegio lo hiciera y que nos tenía la casa y el WC repletos de tebeos, comics y tiras de Mafalda, Mortadelo & Filemón, Zipi & Zape, 13 Rue 13 Percebe... De esa manera me hizo descubrir que las letras contaban historias en otras cositas cuadradas que se llamaban libros.


Un beso. Me encanta leerte.



(Acaban de venirme a la memoria los libros de Puck, Esther,... los recuerdas?)

Di said...

Hola Pipi. Muchas gracias!!!! :-)

Esther!!!!! Es un trauma para mí. Me encantan los dibujos, pero sólo tenía un cuento en el que no quedaba claro si Juanito se liaba con su mejor amiga!!!! Me encantaría saber qué pasa al final!¿Esther consigue salir con Juanito, o se espabila y se enamora de un chico malote con moto? Si me cuentas el final, te estaré eternamente agradecida :-).

haiz said...

Yo lo sé!, yo lo sé! Juanito nunca se llega a liar con la Snyder, y el malote de la moto, capítulos después, es el novio de Jill -a veces la llaman Luisa, misterio-, la policía que tienen realquilada en casa los Lucas.
Mi padre viajaba mucho e intentaba traernos siempre algún regalito. A mis hermanos les traía chocolates y juguetes -ambos son directivos en sus empresas- y a mí siempre libros, tebeos, colecciones enteras de Esther y David el gnomo -y he acabado siendo una pobre escritora-. Lo que me lleva a pensar que quizá me hubiera ido mejor la vida de haber consumido esas chocolatinitas suizas que encerraban el secreto de las finanzas.
Pero nunca hubiera sido tan feliz.
Mi padre murió, pero no hay día en que no le agradezca calladamente la confianza que puso en mí.