Thursday, 25 October 2007

La Princesa Caraboo

La historia que voy a contaros comienza una tarde de abril de 1817, en Almondsbury, un pueblo que de la periferia de Bristol. Hoy en día, hay un centro comercial, un parque empresarial y una zona residencial bastante anodina, pero entonces Almondsbury era un pueblo pueblo.

En el decente hogar del zapatero de Almondsbury alguien llama a la puerta.La mujer del zapatero se apresura a abrir y se encuentra a una joven morena, de piel clara, ataviada con un exótico turbante y hablando una extraña lengua. La zapatera atiende a la desconocida, probablemente con una taza de té y la mejor de las sonrisas, porque probablemente ya entonces la gente de Bristol era como hoy en día: amable y de buen corazón.
¿Quién es esta jóven? Por aquellos tiempos, mendigar era un delito fuese uno extranjero o no, así que la señora llevó a la chica al Superintendente. Probablemente la zapatera pertenecía al Neighbourhood Watch de la época.
Pero también por aquel entonces la policía debía de ser igual de maja que hoy en día, puesto que el Superintendente, picado de curiosidad por la procedencia de la joven extranjera, la llevó ante el magistrado Worrall en Knowle (hoy un barrio de Bristol mas bien chungo). La cocinera de Worrall era griega y hablaba varias lenguas, cosa que ha cambiado poco en Inglaterra, donde los extranjeros que trabajan en hostelería siempre sorprenden por su sobrecualificación.
La cocinera dijo que "kroñaquekroña ¿quékroñadiceestachica?". La señora Worrall enseguida pensó que la chica era una princesa extranjera, y se encaprichó con ella. La chica, que hizo entender se llamaba Caraboo y que venía de Asia, identificando piñas y muebles con chinoiseries, desplegaba un sinfin de extrañas conductas: Era vegetariana, sólo bebía agua y té, pronunciaba extrañas oraciones antes de comer y dormir... También era delicada y encantadora.
Mr Worrall, que no creía del todo que la chica no fuese impostora, hizo llamar a cuanto experto en lenguas encontró para examinar el extraño lenguaje de Caraboo.

Ya entonces el nivel de idiomas en Bristol debía ser bastante bajo, porque sólo un portugués, Manuel Eynesso dijo que sí, que entendía a la moza a la perfección, y que se trataba de una princesa procedente del reino de "Javasu" que había sido secuestrada por unos piratas. La princesa había podido escapar de sus captores arrojándose al mar en el canal de la Mancha y nadando hasta la costa.
La Princesa Caraboo!!!!Ohhhhh.....de Javasu ohhhhh!!!!!. Los provincianos Bristoleños estaban encantados con su invitada. Caraboo se hospedó en Knowle con los Worralls y se convirtió en el centro de atención de la sociedad provinciana de Bristol. La conducta de la princesa era de lo más extravagante...practicaba esgrima y tiro con arco, bailaba danzas exóticas, se bañaba desnuda en el lago y rezaba encaramada a un árbol a su Dios, al que llamaba "Allah Tallah". Lo más de lo más en el Bristol de 1817. Además era bonita, y fina.

La princesa provocó chorros de tinta entre lo más in de la sociedad de Bristol, todos intentando identificar de dónde venía. Que si era de China, que si era de Malasia...
Mr Worrall envió una transcripcción del lenguaje de Caraboo a los expertos de Oxford, quienes devolvieron el escrito señalando que era una farsa. Sin embargo ¡oh! Caraboo, ¡la exótica princesa! ¡El centro de atención de las damas de Bristol y de Bath! ¡Cómo va a ser una impostora!.


Pues lo era.


En ése momento la prensa recogía descripciones completas de Caraboo, se pintaba su retrato...la cosa se estaba yendo de las manos. Caraboo intentó escaparse de casa de los Worralls varias veces. En uno de sus intentos llegó a la fina ciudad de Bath, donde consiguió, además de enfadar a Mrs Worrall, hospedarse en casa de otra dama nada menos que en Russell Street. Mrs Worrall se plantó en casa de la dama, donde hizo las paces con Caraboo quién la conmovió con un baño de lágrimas y disculpas en su ininteligible jerga.
Al día siguiente una tal Mrs Neale, patrona de una casad e huéspedes de Bath se presenta en casa de los Worrall. Ha leído los periódicos y reconocido a la impostora, Mary Wilcocks, quien se hospedó en su casa días antes de aparecer en Almondsbury como la Princesa Caraboo. Desenmascarada, la falsa princesa confiesa y a la sociedad bien de Bristol y Bath, especialmente a Mrs Worrall, se le cae la cara de vergüenza.

Si hasta ahora la historia de Caraboo parece plagada de situaciones dignas del Quijote y de personajes salidos de una novela de Jane Austen, la vida de Mary Wilcocks parece sacada de una novela de Dickens:

Hija de un zapatero, de viva imaginación, capacidad de aprendizaje y espíritu libre, Mary trabaja como criada hasta que decide escaparse de casa de sus padres. Su vida transcurrirá en un vagabundeo por el sur de Inglaterra, una estancia en un hospital de Londres gravemente enferma, y estancias acogida por familias bien caritativas de las que se escapará, rebelde, soñando con una vida en América o en las Indias.También pasará un tiempo con los gitanos, de los que aprenderá palabras en su lengua. Desengañada por un fugaz marido que la abandona embarazada y con la promesa de volver, y tras la muerte de su bebé, Mary decide ir a América, para lo que mendiga por el West Country. Es allí donde se le ocurre hacerse pasar por extranjera, juego al que ya había jugado anteriormente, habiendo hasta inventado un lenguaje propio. El truco funciona en general para proveerle alojamiento por un par de noches haciéndose pasar por francesa o española. A veces es descubierta y a veces no. Por ejemplo este pasaje del relato de Caraboo puede haceros gracia:


Not having money to pay for her passage, she thought, that she would, under the garb of a foreigner, try to get money during those fifteen days to go there. She left her box at Mrs. Joseph's, and left Bristol, on Tuesday, and went towards Lamplighters' Hall, by Lord De Clifford's.-- The people at Lord De C.'s wanted to take her in, but she would not, and went farther to a farm-house, where she dined with the farmer and his wife, on roast veal, greens and potatoes. After dinner, he sent his own daughter with her to Lord De Clifford's, to see if the French cook could understand her. She was loath to go in; the servants intreated her, but she would not: they offered something to drink, &c. The cook could not understand her; and happening to ask her if she was an Espagnol, and she answering Si, he said, she was a Spanish woman. One servant was going to take her to some Spanish families in Bristol, when she ran to get her bonnet, and made her escape through the fields, and slept in a labourer's house.
(...) They met a soldier and another man, whom her companion asked, if he could speak Spanish; the man said yes, for he had been in Spain many years; and wished he were there now; he spoke to her; she answered him in her own language, and he replied, that she did talk Spanish, and came from Madrid Hill!!! He told the man, that she said, she had a father and mother, who were behind on the road; and seeing her touch a cow on the horn, he told her not to touch them, because they were not like those in Spain; he said, women rode cows in Spain. She proceeded till within three miles of the Passage, where finding herself so near to Wales, she wished to return back. She then took a paper from her pocket, that had been given to her the preceding day, with CHARLES HARVEY. Esq. Queen Square, French Consul, written; and made signs, that there she wished to go; but her companion declared, that he would see her safe one way or another, for he was paid by the French Governess to do so. They called at the same public houses, and had some beef steaks for dinner; after which she returned to the village, from which she had before started, and they gave her some tea; in came the French Governess, and another lady and gentleman, who though he had been in Spain could not talk Spanish; but from what the man narrated of the soldier, he believed her a Spaniard. He gave the man a direction to a Spaniard in Clifton, to take her there; she was obliged to accompany him to Bristol, where she was resolved to make her escape, and so made signs that she would go to the French Consul, whom the young man could not find. On his stopping to enquire of some acquaintance in Queen Square, she slipt round the corner, and hid herself behind one of the barrels on the Quay, till the man was out of sight. She then enquired in English for lodgings for that night, and the next morning she started for Almondsbury.




No se sabe si el portugués que "tradujo" la historia de la princesa a los Worrall era un compinche o no. Parece más bien que, al igual que el "soldado español" fuese también un farsante o un bromista.
El caso es que la provinciana burguesía de Bath y Bristol en general y los Worrall en particular se convirtieron en el hazmerreir de Inglaterra. Los Worrall, abochornados, enviaron a Mary a América para que nunca más se supiese de ella.
Lo cierto es que Mary, tras una estancia en Filadelfia, donde de nuevo intentó su truco de la Princesa Caraboo,y tras viajar por, probablemente España y Francia, regresó a Bristol (todos vuelven a Bristol porque es una ciudad donde mola vivir :-D), donde se casó y tuvo hijos.
Hoy en día hay una placa azul conmemorando a Mary Wilcocks, la Princesa Caraboo, en la casa que ocupó en Princess Street en Bedminster (un barrio la mar de chulo), cerca de Victoria Park.También cuelga en el Museo de la Ciudad de Bristol, un pequeño retrato de la "Princesa". Está algo escondidillo, detrás de una escalera. Fue ese retrato el que me llamó la atención acerca de la Princesa Caraboo, y descubrí que vivió en Bristol. Hay una película de Disney con Phoebe Cates (la chica de los Gremlins) sobre la historia. También hay biznietos de la señora princesa viviendo en Devon.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.¿Lo conocíais? Si es así, espero haberlo contado bien, si no, algo nuevo que sabéis sobre Bristol.

Si queréis saber más sobre la historia, podéis leer un resumen en la Wikipedia, o aquí, o un extenso y detallado relato aquí. Y por supuesto, podéis ir a ver la placa azul en su casa de Bedminster, y su retrato al museo de Bristol. Además hay una exposición gratis muy chula estos días.

3 comments:

Benji said...

He pensado desde siempre que historias como la de La Princesa Caraboo han existido desde hace mucho tiempo.
Lo que me parece increíble es que se vuelvan a repetir recientemente y que muchísima gente vuelvan a caer de nuevo. Sí, me refiero a "Piano Man".

De todas formas me ha encantado el cuento, así que me voy a dar un paseíto por el museo esta tarde.

marijelo said...

Muy chula la historia de la Princesa Caraboo.
A la señora Worrall se le tuvo que quedar un careto de boba al enterarse de que le habían timado... :P

Carla Casantino said...

Ohh me alegra leer este post, hace muchos años vi la pelicula y fue el primer contacto que tuve con la historia. La historia me gusto mucho pero no sabia que era cierta, es una muy buena historia, gracias por toda la información, esta muy buena. Es dificil encontrar mucha informacion al respecto parece que no es muy conocida ni la pelicula :S...Fue un golpe de suerte leer tu post ;)