Wednesday, 13 February 2008

San Valentín

Me encanta San Valentín. Mi chico lo odia.

Me encanta San Valentín, y especialmente los regalos de San Valentín, porque probablemente sin San Valentín, y especialmente sin regalos de San Valentín, este blog no existiría.




Mis padres se conocieron en el baile un día de reyes. Mi padre quedó prendado y acabó la tarde proclamando que había conocido a la madre de sus niños. Mi madre bailó con él porque iba vestido de traje y corbata, y si algo le pone a mi madre son los hombres vestidos de traje y corbata. Claro que la cosa tenía truco, porque mi padre tenía la costumbre de ir de vaqueros todos los días salvo los martes que iba de traje y corbata, y aquel día dió la casualidad de que era martes.
Él le acompañó a su casa y le pidió su dirección para escribirle (él era estudiante en Madrid, y ella enfermera en el pueblo castellano mesetero donde ambos habían nacido), porque entonces no había ni email, ni facebook ni móvil, y además mi madre no tenía teléfono.
Él escribió, y cuando recibió la primera carta ella no se acordaba de su cara...sólo del traje.

Así es mi madre.
La siguiente vez que se vieron era el día de San Valentín. No era martes, así que él iba de vaqueros cuando llegó a buscarla (mal comienzo).
Pero él llevaba un regalo: Un colgante muy bonito de plata con diamantitos morados y el busto de Nefertiti en relieve (así dicho suena muy mal, pero os aseguro que es muy bonito). Así consiguió entrarle a mi madre por el ojito derecho.

Y empezaron de novios.

En Inglaterra la fiesta de San Valentín es bastante importante. Es importante la tarjeta, es importante el regalo, es importante hacer algo especial, es importante estar emparejado.... Mucha presión, mucha presión. Es verdad que uno acaba harto de corazones y de tarjetas por todas partes.

A mi chico no le gusta:

"Es una fiesta totalgmente comegcial.No me gusta haseg gegalos pog obligasión".

Pero a mí sí que me gusta. Así que desde hace un par de años, me compro yo misma mi regalo de San Valentín, y el suyo. Lo envuelvo, y se lo doy para que me lo de.
Así siempre acierta. Así nunca se le olvida. Así no se estresa.
Normalmente todo termina con "venga, te invito a senag" y todos salimos ganando.

¡Viva San Valentín!

¡Mañana os digo qué me ha regalado!

3 comments:

Juan said...

A mí tampoco me gusta. Como tradición es bastante poco imaginativa: comprar un regalo, qué original. Más bonito es lo que hacen los catalanes, lo del libro y la rosa (aunque los hombres salimos perdiendo con el intercambio).

La festividad de San Valentín ni siquiera tiene una historia interesante, y tampoco el protagonista (el propio santo) tiene nada que ver con el fenómeno del enamoramiento. En cualquier caso, con las calabazas, si se consideran estas una forma (no cruenta) de martirio.

Y por si fuera poco, Valentín rima con retintín.

marijelo said...

en la tradición catalana, ¿quién da la flor y quién el libro?
A mí me da que los hombres son quienes salen ganando.

¿A San valentín le mataron a calabazazos? :D

CAROL said...

A mí me ha pillado San Valentín en Singapur y el metro estaba lleno de parejitas acarameladas. Aquí se junta que son muy consumistas y muy cursis a la vez y se veían montones de peluches de metro y medio y ramos enormes de flores. Igualito que en los mangas románticos.